Un camino, no una arena
Ábrete paso por el Camino de los Faroleros, nivel a nivel, entre puzles de movimiento y con la horda pisándote los talones.
Cada farol que reenciendes salva tu partida. A los demonios de abajo les da igual.
El sol ha desaparecido y los demonios gobiernan el mundo. Eres Ilan, el último farolero, y te abres paso subiendo por el antiguo Camino de los Faroleros a través de diez tierras malditas. Reenciende los faroles a tu paso: cada uno es un punto de control, y si caes vuelves a empezar desde el último que encendiste. La horda nunca deja de llegar, también desde abajo. Gratis en tu navegador, en el móvil o en el ordenador.
Ábrete paso por el Camino de los Faroleros, nivel a nivel, entre puzles de movimiento y con la horda pisándote los talones.
Reenciende cada farol que encuentres. Si mueres, vuelves al último encendido. La luz no detiene a los demonios: tú tampoco te detengas.
100 niveles y un jefe al final de cada tierra. Lucifer te espera al final del camino.
Ilan no tiene poderes: del puñal a la gatling, sus armas apuntan y disparan solas. Gasta las monedas de los demonios en mejoras y en las ventajas del Mercader Encadenado.
Muévete con un dedo: toca cualquier punto y arrastra para guiar a Ilan (joystick virtual). En ordenador usa WASD o las flechas, o mantén pulsado el botón izquierdo del ratón para caminar hacia el cursor. Tus armas apuntan y disparan solas al demonio más cercano. Recorre el camino hasta la salida, encendiendo faroles por el camino. Cofres, mercader y acertijos se activan al acercarte. Los demonios sueltan monedas: gástalas entre niveles en armas nuevas, mejoras y ventajas. Pulsa P o Esc para pausar.
Llega al próximo farol antes de que la horda te alcance.
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